Mujeres con Pajarita

Mujeres con Pajarita


Editorial que escribí para el fanzine “apuntes para el fin del mundo”

Viaje al fin

Marte, año III de la nueva época

Calle Mujeres con pajarita, nº 3, 3 izqda

Kim Gordon City

 

Durante el año 2012 ya se había anunciado de forma repetitiva que el fin del mundo estaba al caer. Muchos de nosotros, aunque parezca contraproducente, esperábamos con los brazos abiertos el advenimiento del apocalipsis como si fuera el nuevo mesías sacado de las extrañas cábalas judías.  Además, los mayas, un puñado de centenios antes, habían vaticinado no-se-qué del final de una era. La profecía se cumplió cuando el “país” entró en un estado definido por recesión, es decir, el retroceso al estado cero, la tabula rassa, la dinamitación de los logros conseguidos.

El paro alcanzó máximos históricos, se dice que la culpa era de los propios jóvenes por haber estudiado demasiado, la prima de riesgo voló hacia cuotas inesperadas – rumores la sitúan incluso fuera de la galaxia-, la educación pública fue desapareciendo paulatinamente y la segregación por sexos en los colegios provocó una conversión total al homosexualismo o, para mayor sorpresa, al pansexualismo.

La sanidad se hizo xenófoba, sólo atendían a personas de aspecto germano y la investigación sólo subvencionaba programas de tratamientos reproductivos del toro de Lidia, los cerdos jugosos y la cría de pichones. El aborto pasó a ser delito incluso cuando el feto aún no había sido concebido. Detectaban, según los expertos, indicios de concepción en lo que llamaban “la mirada sucia”.

La parrilla de la televisión, que ya estaba flojeando en los últimos años, pasó a una emisión continua del programa sálvame en sus diferentes versiones: sálvame diario, sálvame deluxe, dios-te-salve y a unos cuantos telediarios dirigidos por U.R.D.A.C.I quién fichó a Jordi Hurtado, el único inmortal de la raza íbera.

Sin embargo, tal  como pensaba Michel Foucault, filósofo francés al que todo el mundo cita pero nadie lee, a todo régimen de dominación le corresponde un régimen de resistencia.  Aquí lo entendimos a la vieja usanza:  manifestaciones populares, barricadas con tuppers, consignas repetitivas y activismo capitalizado. Los corpúsculos más reivindicativos de la sociedad daban sus charlas en los museos e instituciones cool de las capitales autonómicas, de manera que, como la famosa pescadilla, sólo se retroalimentaba así misma. Quedaba el poder que ofrecía la red con muchos megas de velocidad, twittear cosas del procomún, subir fotos de gatos al instagram y construir la famosa nave que nos llevó a Marte, donde, por supuesto, vivimos mucho mejor.

Hemos abandonado el planeta motivadas, en parte, por la persecución política de la que fuimos victima junto con otros colegas del gremio como por ejemplo, los que rodeaban congresos, los que escribían en blogs y periódicos digitales, los del streaming, los de las radios piratas, los que se atrevían a reivindicar cultura libre, lxs queers, y un largo etc.

Ya sabéis cómo funciona el proceso, nos registraron discos duros, miraron debajo de la almohada, se leyeron nuestros mails y actualizaciones de estado y dictaminaron sentencia: Mujeres con pajarita son un peligro para la sociedad, se divierten demasiado. Para entonces el apocalipsis ya estaba haciendo mella, por lo que, a parte de los gases lacrimógenos lanzados por los (anti)disturbios, no lloramos mucho.

Marte tiene sus ventajas: el color rojo nos sienta genial y podemos observar a los terrícolas desde nuestro catalejo ultrapotente. La comida es orgánica y hemos dejado de lado las diferencias minoritarias, séase genero, raza, color de pelo…

Para nuestra fortuna, no hemos viajado solas. Nos acompañan unas cuantas amigas, colaboradoras incluso, a las que debemos la totalidad del éxito de  la misión.

¡Y aquí presentamos por fin los resultados!

Las visiones apocalípticas de ilustradoras como Joni Marriot, Cedrine, Belleza Colon, Lola Dasurt y de las escritoras que nos hablan de diversos temas, Marisol Salanova y los largartos mutantes, Elena Duque y el cine del fin, las astronautas Jara, Azucena, Zoe y Susana y el margen del margen, Jara Calles  y la nueva literatura en la red. Además de la maravillosa simbiosis producida entre el texto e  imagen: Elisa McCusland + Mireia Pérez sobre la figura de Promethea. El colectivo Leland Palmer habla con Marx y Nietzsche. Blanca Galindo + Gema Quevedo o el impulso por documentar gracias a la fotografía. Luna Miguel + Laura San Román y la poesía del fin, y el increíble  combo formado por Silvia Nanclares + María Castelló que nos regalan un texto más que visionario. Inauguramos también nueva sección de entrevistas, esta vez Andrea Galaxina y Leire, sobre la autoproducción y el mundo fanzinero además de un cómic muy original realizado por ¿ en homenaje a la poetisa Adrienne Rich.

Estamos muy satisfechas del viaje y de su materialización en forma fanzine número dos, esperamos que os guste y que devoréis y degustéis sus páginas hasta desgastarlas (no os preocupéis, tenemos versión digital). Sed libres de copiarlo y difundidlo tanto como os venga en gana.

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